ENTREVISTA AL EXCMO. SR. D. ADOLFO GONZÁLEZ MONTES, REALIZADA POR SIMÓN RUIZ, PERIODISTA DE LA VOZ DE ALMERIA, EL PERIÓDICO LOCAL. PUBLICADA EL DÍA 6 DE JULIO DE 2003 PAGINAS 4 Y 5
Adolfo González Montes
Obispo de Almería
“El progreso de Almería es inmenso. Ha tenido una transformación asombrosa”
Desarrollo económico de la provincia, inmigración, pobreza, mezcla de religiones, terrorismo, divorcio, aborto, preservativos, prostitución, ... Estos son algunos de los asuntos que aborda el prelado en la primera entrevista que concede al cumplirse un año de su toma de posesión en la Catedral de Almería
SIMON RUIZ
Pregunta.- ¿Qué recuerda de su llegada a Almería hace un año?
Lo que más me quedó en la memoria fue el tremendo calor que pasamos en la toma de posesión. Tuvieron que servirme varios vasos de agua durante la celebración de la Misa porque hacía un calor tremendo. Todos los obispos y presbíteros estaban sudando. Fue impresionante. Ese calor también me evoca el calor humano y la acogida extraordinaria que me dispensó la Iglesia diocesana.
P.- Contaba que le tuvieron que dar varios vasos de agua. ¿Sabe que el agua, además de quitar la sed, está haciendo milagros en esta provincia?
El agua es el secreto del progreso, no cabe duda.
P.- ¿Cómo ve ese progreso en Almería?
Es inmenso. Almería ha realizado una transformación de estructuras de producción realmente asombrosa. De ser una provincia pobre y a la cola de la renta per cápita se ha colocado en los primeros puestos. Hoy es, me dicen, la locomotora de Andalucía. Las autoridades me han destacado ese primer lugar en la comunidad autónoma, guardando lógicamente las proporciones de población y producción.
P.- ¿Cómo repercute en los católicos que residen en una provincia con riqueza?
Esto puede llevar a los católicos a un testimonio público de la fe importante puesto que ha de impregnarse todo el progreso, todo el dinamismo del progreso, de una idea concreta del hombre y de la sociedad. Pero al mismo tiempo puede suponer un riesgo. Más que un riesgo es un desafío. Los católicos no pueden ser absorbidos por el proceso materialista del progreso.
El progreso tiene que ser tanto material como cultural y espiritual. El desafío está en que quizá sólo lo material sea importante. Debe haber progreso integral para la persona humana y la sociedad. Si no es así, el progreso queda manco.
P.- Desde el exterior se habla de una provincia con nuevos ricos. ¿Y en Almería hay también muchos pobres?
Tal vez no es en sí la provincia, sino el tipo de sociedad que se está generando a través de este proceso de progreso y dinamismo económico. La llegada de tantos inmigrantes de diversas áreas culturales, algunos de países extraordinariamente pobres, crea en la provincia una situación social que puede acumular una masa importante de pobreza. Ahí está el desafío de la sociedad almeriense: saber integrar la llegada de estas personas y admitirlas generosamente en la sociedad. Esa integración no se produce de la noche a la mañana, sino de forma paulatina. Esa sociedad tiene que saber crear más riqueza y más bienestar.
Inmigración y religión
P.- ¿Cómo ha de ser desde su punto de vista la convivencia entre tantas religiones en Almería?
Tiene que estar basada fundamentalmente en el respeto a las creencias de cada comunidad religiosa. Y ese respeto tiene que ser recíproco. Hay élites culturales muy beligerantemente anticristianas. A la hora de la verdad uno debe preguntarse por qué querer ignorar la trayectoria histórica espiritual del país.
Yo desearía que en España se promoviera al tiempo que el respeto a la religión de los inmigrantes, el respeto a la religión de quienes los reciben.
Los anfitriones somos nosotros. Cuando uno va a un país lo primero que tiene que hacer es acomodarse a la cultura, a las tradiciones, a la trayectoria histórica, ... Esto debe decirse, y como muchos no lo dicen, pues yo sí lo tengo que decir.
P.- ¿Y usted como inmigrante de otra provincia española cómo fue recibido en Almería?
De forma calurosa. Es un síntoma de que la Iglesia es universal. Es verdad que los nacionalismos han motivado ciertos desajustes en el interior de la Iglesia. Hay un movimiento catalán que reivindica pastores catalanes. Hay que tener en cuenta el punto de vista cultural de Cataluña.
Los obispos en España se han permutado de unas diócesis a otras sin traumas de ningún género. Yo aquí, en Almería, me siento absolutamente feliz.
P.- Hablando de las peculiaridades de Cataluña, ¿y el País Vasco?
Allí siempre ha habido una manera de entender este problema ampliamente generosa. La comunidad vasca no es uniforme, no es vasco parlante en su totalidad. Menos de un 15 por ciento lo es por nacimiento.
P.- ¿Cree que en el resto de España se entiende la postura de los obispos vascos respecto al terrorismo?
La postura de toda la Iglesia es contundente contra el terrorismo. Los prelados vascos son absolutamente claros y ahí están para leerse sus textos. La condena de la violencia no se puede poner en duda ni se justifica por ningún eclesiástico. Más difícil es entrar a valorar las actitudes políticas. Eso es distinto. Ahí podemos tener diferencias.
P.- ¿Entonces opina lo mismo sobre el terrorismo el obispo de Almería que el de Vitoria?
Políticamente no lo sé. Cada uno tiene sus ideas políticas, pero ante el terrorismo como fenómeno violento, criminal, perverso, sí coincidimos. Don Juan María Uriarte, el obispo de San Sebastián, condena de la manera más tajante y radical el terrorismo. Naturalmente los obispos suelen callar las ideas políticas en el sentido de que ellos quieren ser vínculo de unión entre todos los que tienen ideas muy diversas. Yo quisiera que la idea del terrorismo quedara clara. Creo que injustamente se ha sembrado en la opinión pública la idea de que los obispos vascos justifican de algún modo el terrorismo. Eso es injusto.
Los cambios en la Diócesis
P.- ¿Cómo se encuentra la Diócesis de Almería?
Está en un momento de desafío evangelizador no sólo para los religiosos sino para los católicos de Almería. ¿Qué haremos para transmitir la fe a la nueva sociedad? Ese es nuestro problema. Se ha hecho una propuesta de estructura con criterios de economía porque no somos muchos los ministros. Apenas hay 70 ó 75 sacerdotes que están trabajando a pleno pulmón, no afectados por la jubilación. Nos ayudan una treintena de religiosos y religiosas.
P.- ¿Esos cambios los plantea para captar más católicos practicantes?
Primero los hacemos para atender a los que ya practican porque no llegamos a todos. Después para hacer que avance la fe cristiana y que se sumen otros muchos, que están bautizados y son reticentes.
P.- ¿Quizá para acercarse más a la sociedad almeriense?
Probablemente habría que decirlo de esa manera. Queremos acercarnos a esta sociedad almeriense como ésta es, en sus instituciones, pero sobre todo su sociedad, con toda su riqueza y su pluralidad.
P.- ¿De qué forma se va a trasladar ese cambio de estructuras?
He querido hacer un gobierno muy colegial. Ahora hay un vicario general, tres territoriales y un vicario para la acción pastoral. Esto ayuda al obispo a estar muchísimo mejor presente en todo el sector de la diócesis.
P.- ¿Más cambios?
Acabo de constituir el nuevo consejo presbiteral. Además quiero crear muy pronto el nuevo consejo pastoral donde estén representados los tres sectores de la Iglesia, los clérigos, los religiosos y religiosas y el laicado. Y luego tengo el propósito de constituir un consejo de laicos que me aconsejen en temas importantes del mundo local, que ellos son los que mejor los conocen. Será un consejo de asesoramiento del obispo, que escuchará sus puntos de vista.
“Es degradante ver a las prostitutas en la carretera cuando se llega a Almería”
P.- ¿Qué opinión le merece que Almería sea de las provincias con mayor porcentaje de clubes de alterne?
La prostitución es un fenómeno degradante. Esto no puede seguir así. Es degradante ver como las prostitutas salen al encuentro de los vehículos según se entra por carretera en Almería. Pero no es Almería. En los clubes nocturnos y lugares donde además sabemos que existe una trata de blancas, que la Ley debe perseguir, tienen verdadera esclavitud de mujeres. Es una realidad que dice muy poco de la altura cultural y espiritual de un país. Es el producto de un materialismo brutal que todo lo cifra en tener dinero y en disfrutar de la sexualidad como un artículo de consumo. Lo que es degradante no puede ser bueno para la sociedad.
P.- ¿Y sobre los anticonceptivos?
El preservativo como medio de control de natalidad y como medio de defensa contra las enfermedades venéreas o el Sida es una salida en falso. No se puede pretender salir con éxito en una empresa como ésta mientras toda la cultura se erotiza cada día más y se incita a una práctica del sexo que realmente resulta un simple producto de consumo. Nosotros pensamos que la vida humana se funda en el amor. Nuestro planteamiento a veces no se entiende correctamente.
“No puedo compartir que se celebren divorcios en un restaurante”
P.- Esta semana se ha conocido que un restaurante de Almería organiza celebraciones de divorcios y separaciones. ¿Qué le parece eso?
Si hay que celebrar los fracasos humanos, pues, en fin, no puedo compartir semejante idea. En este mundo todo se comercializa, también los fracasos, al parecer. Toda separación o divorcio es un fracaso de una convivencia de amor que durante un tiempo fue la idea ilusionante de dos seres humanos. Probablemente lo que se quiere decir es que al fin se ve uno libre de una situación opresiva o dependiente. Bueno, pero al mismo tiempo, con esa liberación no puede uno menos que pensar en lo que representa el fracaso de tal dependencia, de tal sumisión, de tal opresión, cuando el matrimonio es la utopía más hermosa de dos personas que se aman.
P.- ¿Le impresionó ver a tantos jóvenes en Madrid cuando vino el Papa y, entre otras cosas, canonizó al almeriense Padre Rubio?
Según la Policía, fueron alrededor de 800.000 jóvenes. Ese es un dato impresionante. ¿Quién reúne a más jóvenes en España? No pueden decir que un concierto de rock porque no es verdad. No surgen por generación espontánea. Hay un trabajo de evangelización que da resultados.
“En el aborto es una vida la que está en juego, no verlo así es meter la cabeza bajo el ala”
P.- ¿No es una contradicción que la Iglesia condene el aborto y a su vez esté en contra de los preservativos?
El aborto no requiere mucha explicación. Lo que es una profunda contradicción es la sensibilidad ecológica de nuestros días, la defensa de las especies en peligro de extinción y la presión tan radical que se realiza sobre el pretexto del control de la natalidad en lo que se refiere a esta ecología humana. Todo humano concebido y no nacido es el desarrollo de una realidad humana de carácter espiritual. Es una persona la que está en juego. No verlo así, con la ciencia en la mano, es meter la cabeza bajo el ala y justificar hechos que son injustificables. El aborto es uno de los puntos oscuros de la cultura de nuestro tiempo.
P.- ¿El Gobierno les ha echado una mano cuando aprueba que la asignatura de Religión cuente para pasar de un curso a otro?
Lo mínimo es cumplir unos acuerdos internacionales que se firmaron hace 20 años y que los aprobó el mismísimo Parlamento que aprobó la Constitución española. Esos acuerdos forman parte del ordenamiento jurídico. Lo que no podemos es estar de una forma cuando está en el Gobierno un partido y de otra cuando está otro.
Un salmantino al que el destino llevó a las tierras del Sur
Adolfo González Montes Nació en Salamanca el 13 de noviembre de 1946. El ahora prelado almeriense fue ordenado el 29 de junio de 1972.
Ha trabajado en la pastoral universitaria y en las relaciones interconfesionales. Fue catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca.
Nombrado Obispo de Ávila en mayo de 1997, ha sido también Gran Canciller de la Universidad Católica “Santa Teresa de Jesús” de Ávila, presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades y vicepresidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades y miembro de la Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural.
Es Consultor del Pontificio Consejo para la promoción de la Unidad de los Cristianos.
Monseñor González presidió ayer una misa de acción de gracias en la Catedral, justo el mismo escenario que hace año acogió su toma de posesión como obispo de esta provincia.
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