CARTA

MENSAJE DEL OBISPO ELECTO

Queridos diocesanos de Almería:

Al hacerse público mi nombramiento por el Santo Padre como nuevo Obispo de Almería, quiero dar gracias a Dios, que dispone la suerte de su Iglesia. Es Él quien me envía a vosotros por medio del encargo pastoral del Santo Padre. Voy para revelar en su puesto de Pastor de la Iglesia de Almería al querido hermano Mons. Rosendo Álvarez Gastón, que ahora me da paso en la sucesión apostólica de esa Iglesia. Me tenéis a vuestra entera disposición en la obra del Evangelio.

Desde esta querida diócesis de Ávila que el Señor me entregó estos años como mi Iglesia de la primera hora, con el sentimiento de dejarla pero con el gozo de ir a vosotros, os envío un saludo en el Señor: la gracia y la paz con vosotros, amados de Dios.

Saludo en primer lugar a mi hermano Monseñor Rosendo Álvarez que hasta hoy ha sido vuestro Obispo más de una década. Que el Señor le pague su generosa entrega por la Iglesia de Almería. Saludo a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a los miembros de las distintas sociedades de vida apostólica, a las asociaciones de fieles y cofradías, a los movimientos apostólicos y comunidades cristianas. Saludo a todos los fieles laicos, hermanos y hermanas en el Señor. A todos la paz, que es el gran don del Señor Resucitado.

Trabajaremos todos juntos en la obra del Evangelio y de la fe en Cristo, verdadera y única esperanza para el mundo y la humanidad. Hago mías las empresas diocesanas y me comprometo a guiaros con humildad y dedicación, según el saber que Dios me ha dado y la prudencia, que un don del Espíritu Santo, lo aconseje en cada circunstancia.

Saludo también a los emigrantes que viven entre vosotros y que han encontrado en Almería un puesto de trabajo y un hogar, muchos de los cuales no son cristianos pero si creyentes en el único Dios. No quiero dejar de enviar también mi saludo cordial a cuantos han elegido vuestra tierra, que ya es mía, para su descanso y recreo a la cálida orilla del Mediterráneo. Con un afecto especial hago llegar mi saludo a todos los necesitados y a cuantos ven con respeto en la Iglesia una presencia humanitaria al mismo tiempo que una referencia al Dios de todos, aunque estén lejos de ella.

Todavía tardaré algún tiempo en ir a vosotros, mientras termino aquí el curso pastoral y me dispongo a tomar posesión de esa sede que ya es para mi muy amada. Os tengo muy presentes a todos en mi oración y me encomiendo a la vuestra. Rezad por mí, para que, con vuestra ayuda pueda llegar a ser imagen del Buen Pastor, el guía de la fe que esperabais para suceder a vuestro querido Obispo.

Presentad una súplica por mí a la Santísima Virgen del Mar, a cuya protección y amparo me encomiendo.

A todos envío mi afectuoso saludo y bendición.

Desde Ávila, a 15 de abril de 2002-04-15