CARTA

Después de la Instrucción pastoral sobre el terrorismo

Queridos diocesanos:

Terminó la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española que ha dado a la luz pública el documento sobre el terrorismo que lleva por título “Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias”. Una Instrucción pastoral de cuarenta y cuatro números muy estudiados y bien trabados argumental y literariamente. Había una gran expectación y no sin razón, porque el magisterio de los Obispos sigue siendo importante para el pueblo de Dios que peregrina en España, que es más extenso de lo que a veces cabría suponer.

Por otra parte, parecía a muchos que los Obispos habían rehusado expresarse sobre el tema, aunque los Obispos hemos hablado y con claridad. Lo demuestra el volumen que contiene todas las intervenciones de los Obispos en las últimas décadas. El volumen, editado recientemente por la Biblioteca de Autores Cristianos, tiene ochocientas veintitrés páginas. Bastaría leerlas para saber lo que vienen diciendo los Obispos.
No obstante era obligado hablar porque, a pesar de ello, se había creado en la opinión pública un malentendido imposible de desahcer para los propios Obispos. ¿Es que alguien puede dudar de que los Obispos son tajantes en su condena del terror como ideología y método de modificiaciones políticas y sociales? ¿Acaso no han sido los Obispos los que han denunciado sin ambages la empatía de ciertas actitudes políticas proclives a condenas del terrorismo meramente circunstanciales, es decir, si vienen bien; y proclives a tolerancias inconfesables, es decir, si vienen mal las condenas?
Cualquier observador puede ver que hay condenas de según qué cosas, a veces por eso no las hay. Pero sí hay cosas que ciertamente están mal, muy mal, porque son contrarias a la vida y a la dignidad de las personas. Pero dice Isaías: “¡Ay de los que al mal llaman bien, y al bien llaman mal; que de la luz hacen tinieblas y de las tinieblas luz!” (Is 5,20).

El documento sobre la valoración moral del terrorismo elaborado por los Obispos está ahí. Ahora toca leerlo y difundirlo. Ha sido bien acogido, pero ¿será también bien olvidado? Algunos en vez de ayudar a extender su argumentación y ofrecer el tenor literal de su texto se han dedicado a elucubrar sobre las incidencias de su elaboración y a decir cosas cuando menos imaginadas. Entre ellas, que una Instrucción pastoral no tiene fuerza vinculante alguna para aquellos Obispos que han votado en su contra. Pues bien, los documentos de los Obispos alcanzan casi siempre la unanimidad, una convergencia muy alta, pero una vez votados son documentos de todos. Una Instrucción pastoral es magisterio ordinario de los Obispos y, aunque no sea ciertamente magisterio infalible, obliga moralmente a todos a atenernos a él, porque es de todos, al vincularnos todos a proceder de este modo al sancionar un documento de acuerdo con el ministerio que Cristo nos ha confiado. Estamos, pues, ante una Instrucción pastoral de toda la Conferencia Episcopal Española.

Se trata de un documento de magisterio ordinario, pero el magisterio ordinario, en su contingencia y eventualidad, es enjuiciamiento moral y exhortación al seguimiento de Cristo; y como tal es enseñanza autorizada de los pastores legítimos de las Iglesias que presiden. Es, pues, magisterio de aquellos que por voluntad de Cristo suceden a los Apóstoles.

Los que tienen fe católica saben muy bien qué es lo que esto significa, y de ellos esperamos la colaboración propia de quienes acogen en la fe la enseñanza de sus pastores, para ser ellos corresponsables de la buena marcha de la Iglesia; y corresponsables también del afianzamiento de la recta conciencia moral de todos cristianos.
Con mi afecto y bendición.


+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería y Administrador Apostólico de Ávila