CARTA

Carta vocacional del Obispo a los muchachos y jóvenes de la diócesis

 

Queridos amigos:

Con la fiesta de san José llega un año más el día del Seminario que reclama la atención de los jóvenes. A cada uno de vosotros va dirigida esta pregunta: ¿Estás seguro de no haber escuchado la llamada de Jesús que te dice: vente conmigo y sígueme? Seguro de que, al menos, te lo has pensado y te has dicho para tus adentros: a mí no me llama el Señor.

Pero sigue reflexionando un poco conmigo: ¿Piensas que te gustan muchas cosas que él te pide que dejes? Sé que hay cosas que te cuesta dejar, pero: ¿qué te costaría más: dejar las cosas que tanto te gustan o dejar de irte con él a sabiendas de que te llama? Ten por seguro que si de verdad sientes que te llama, Jesús te llenará de tal forma que perderán muchas otras cosas interés para ti.

No te pide que dejes a tus padres, que tanto te quieren y tanto han dado por ti. Te pide que le ames a él, como tus padres seguramente te han enseñando a hacerlo. Por lo demás, ellos no te van a peder si te vas con Jesús, porque preparándote en el Seminario para estar siempre con él como amigo y colaborador suyo un día, el amor de tus padres irá siempre contigo y tú los llevarás a ellos en el corazón.

¿Te gusta una carrera o una profesión con la que has empezado a soñar? Seguro que si has conocido el amor de Jesús y la tarea que te ofrece para que te vayas con él, todo te parecerá inferior a lo que sólo Jesús te ofrece como dedicación para toda la vida. Porque te ofrece ayudarle en la siempre difícil pero apasionante tarea de ser “pescador de hombres”, de atraerlos a Dios y darles a conocer su amor, y con el amor de Dios el sentido de la vida que hace profundamente feliz.

Es cierto que puedes dedicarte a los demás ejerciendo una profesión, entregándote un día a una familia tuya y gastando la vida por los tuyos. Más aún, es una tarea llena de hermosura y que de verdad puede hacer muy feliz. Pero, fíjate, si te llama y te pide que lo dejes todo por él, es porque, si dejas todo eso por causa del Evangelio y te vas con él para ser pescador de hombres para Dios, Jesús te promete su amistad y, con ella, la felicidad de conocer de verdad el amor y darlo a conocer a los demás.

Si de verdad sientes que te ha llamado para colaborar con él en la salvación de los demás, entonces sólo querrás decirle a los hombres tus hermanos que Dios los ama, que se dejen perdonar los pecados por él, que Jesús les ofrece el alimento que buscan y la felicidad que desean. Entonces es que tienes vocación y no puedes engañarte. No tomes medidas para asegurar tu futuro, acabar tu carrera, hacerte una profesión primero, esperar a saber con más certeza que con la vocación ganas y no pierdes, y otras muchas cosas más. Porque si Jesús pasa junto a ti y te llama, si no le sigues habrás perdido la fortuna de tu felicidad más segura.

Te dejo pensándolo y pido para ti que el Espíritu Santo te dé su luz. Te envío un saludo y mi bendición.

 

Almería, a 7 de marzo de 2004.

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería