CARTA

CARTA A LOS SACERDOTES SOBRE TIERRA SANTA

A los párrocos y sacerdotes con cura pastoral
de la diócesis de Almería

Queridos hermanos sacerdotes:

Se llega la Semana Santa y, con ella, vuelve la Jornada en favor de Tierra Santa que se celebrará, Dios mediante, el próximo Viernes Santo, día 9 de abril.

Jornada que no pasará desapercibida para ninguno de nosotros que con voluntad de conversión y hondo dolor de nuestros pecados, casusa de la cruz de Cristo, celebraremos los santos oficios de la Conmemoración de la muerte del Señor. En esta celebración hemos de procurar poner gran empeño litúrgico y pastoral, para que los fieles mediante la oportuna catequesis cuaresmal y la homilía del Vienes Santo sean conscientes de la trascendencia redentora de la muerte de Cristo.

De esta muerte redentora llega para todos la justificación gratuita: "pues no hay diferencia, ya que todos pecaron y están privados de la gloria de Dios. Pero, por gracia suya, quedan gratuitamente justificados mediante la redención realizada en Cristo Jesús, al que Dios públicamente presentó como medio de expiación por su propia sangre, mediante la fe" (Rom 3,22-25).
Palabras del Apóstol que no podemos menos de retener como verdadero criterio para saber de nosotros mismos y de nuestra situación ante Dios. El Viernes Santo ha de aparecer a la luz de la fe como un día en el que, en plena desnudez de conciencia, se reafirme en el cristiano la verdad de la redención de Cristo como amor ilimitado de Dios revelado en su cruz para nosotros pecadores, ahora liberados de un destino de perdición y esperanzados de alcanzar la vida eterna por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.

Con estas reflexiones, volvemos nuestros ojos hacia el escenario de la pasión y muerte del Señor, para constatar con gran dolor que la violencia y la muerte siguen campando en Tierra Santa como resultando del cruel enfrentamiento entre judíos y palestinos, en disputa por una tierra que puede dar cobijo y domicilio permanente a dos grandes naciones, indisolublemente unidas al destino de la tierra que Dios prometiera a Abrahán y al escenario de la pasión del Señor: la ciudad santa de Jerusalén.

En esta confrontación sin fin, que siembra de víctimas la Tierra prometida y la ciudad santa para los fieles de tres religiones, los cristianos se sienten entrizados entre las partes en conflicto viendo amenazadas sus vidas y posesiones, hasta el punto de que su presencia ha ido mermando en tal manera en aquel escenario que será inexorable su mayor reducción aún si no convenimos todas Iglesias cristianas en sostenerlos, reivindicando con valor la razón histórica y religiosa de la presencia cristiana en Tierra Santa, y al mismo tiempo contribuyendo con nuestro mensaje y acciones de paz y distensión a crear el clima de perdón y reconciliación de todos.
La Congregación para las Iglesias orientales católicas vuelve a llamar nuestra atención para recordarnos que es necesario evitar la salida de los cristianos de Tierra Santa ayudándoles a sostener su presencia en una tierra que también les pertenece.
Por esta razón, a todos pido la mayor diligencia en dar a conocer la situación de los cristianos en Tierra Santa, organizando con verdadero interés la colecta del Viernes Santo en favor de aquellos hermanos nuestros, miembros de las Iglesias católicas orientales y de la misma Iglesia patriarcal latina de Jerusalén.

El Señor premiará nuestra fraterna solidaridad, porque la limosna y la comunión en los bienes son fruto de un ayuno que nos ha de purificar mediante el desprendimiento y el socorro de los que sufren.

Con mi afectuoso saludo y bendición.

En Almería, a 25 de marzo de 2004
Anunciación del Señor

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería