CARTA

Acudir al centro de la comunión

 

Queridos diocesanos:

El próximo día 26 de los corrientes, Dios mediante, saldrá camino de Roma el Obispo diocesano y la nutrida peregrinación de sacerdotes y fieles que lo acompañan. Se trata de la visita llamada “ad limina Apostolorum”, visita a las tumbas y trofeos martiriales de los santos Pedro y Pablo, Príncipes de los Apóstoles, sobre cuyo martirio se levanta la Iglesia.

Como Pablo corrió un día hacia Jerusalén para encontrarse con Pedro y darle la mano en señal de comunión, los Obispos acudimos al encuentro con el Papa, para ser confirmados en la fe y vivir la experiencia de la comunión universal de la Iglesia. Hemos trabajado meses en la elaboración de los informes que presentamos en Roma. La Relación quinquenal que cada cinco años da cuenta al Papa del estado de la Iglesia diocesana es ocasión privilegiada para pasar entera revista a la diócesis y, con datos y estadística en mano, programar las acciones pastorales más urgentes, para llevar adelante la evangelización de una sociedad que ha perdido parte del sentido que la fe daba a la vida y que se halla falta de un impulso trascendente y busca sin encontrar qué pueda sustituir a Dios y a Cristo.

Con todo, sería poco ajustado a la realidad pensar que el cliché diocesano resultante del análisis es muy oscuro. Hay vitalidad en las comunidades parroquiales, cristianos que empeñan su vida en ellas y orientan sus días y trabajos a la luz del Evangelio. Las asociaciones de fieles tienen una vida activa y cada vez son más conscientes de su eclesialidad. Hay niños, adolescentes y jóvenes cuyas familias piden para ellos la educación en la fe, en la cual desean verlos crecer. Hay una pugna valerosa por la presencia pública de la fe en la sociedad, no para imponer la fe, sino para manifestarse en la libertad que una ordenación democrática de la vida no sólo debe permitir sino amparar. La familia se ha convertido en un retode particular importancia para la fe.

Se revitaliza la práctica religiosa y la demanda de culto no puede ser correspondida por falta de ministros, pero el número de seminaristas se mantiene y ha crecido el número de sacerdotes jóvenes. Las incomodidades que a la Iglesia le plantea hoy un espíritu laicista están sirviendo para vigorizar la conciencia de la propia fe y reivindicar su derecho ciudadano a un espacio social público. Ha crecido la sensibilidad ecuménica de los cristianos. Se sigue adelante con la renovación de la catequesis infantil y la de adultos es cada vez mejor aceptada. Hay catecúmenos que aguardan esperanzados el bautismo, y son muchos los que piden el perdón de Dios. Nos faltan iglesias, aunque se construyen algunas y se restauran otras. Nuevas poblaciones piden nuevos lugares para celebrar la fe.

Llevaremos al Papa y a su Curia esta radiografía de la Iglesia diocesana y le pediremos orientación y aliento, en la comunión de una fe compartida en Cristo, “fijos los ojos en él”, esperanza única de una humanidad con futuro. Más de mil peregrinos, sacerdotes, diáconosy fieles, acompañan a los Obispos de las provincias eclesiásticas de Sevilla y Granada. Los Obispos visitaremos los organismos de la Curia romana y nos encontraremos con el Papa, al que renovaremos nuestra adhesión y el afecto profundo que nos vincula a su persona. Le presentaremos la oración de nuestras Iglesias y pediremos su bendición. Con los peregrinos celebraremos la palabra de Dios y la Eucaristía y recitaremos el credo junto a la tumba de san Pedro. Las basílicas de San Pedro, en el Vaticano, de san Pablo Extramuros, en la Vía Ostiense; y las de Santa María la Mayor, ligada a la historia de España, y la de San Juan de Letrán, catedral de Roma, serán metas de nuestra peregrinación.

La audiencia papal congregará en torno al Sucesor de Pedro, a los Obispos de Andalucía y de otras provincias eclesiásticas de España, y a otros muchos Obispos y fieles de diversas partes del mundo. Tendremos así ocasión de vivir la catolicidad de la fe y la universalidad de la Iglesia Católica, y regresaremos reconfortados.

Almería, a 20 de febrero de 2005

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería